La Paradoja Del Downline Abandonado

Jaime Lokier

En el centro del network marketing existe una paradoja digna de competir con las grandes preguntas de la física: ¿qué pasa con los distribuidores cuyo patrocinador desaparece?

Lo curioso es que algunos de los líderes más importantes de nuestra industria comenzaron precisamente así.

A mí me pasó algo parecido: mi patrocinador y yo entramos la misma semana y su patrocinador, quien tendría que capacitarnos, vivía a miles de kilómetros (en una época en la que ni siquiera existía Zoom).

Los dos terminamos construyendo grandes organizaciones.

Entonces, ¿significa que deberíamos abandonar a nuestra gente para que desarrolle carácter? Obviamente no. Debemos apoyarlos, pero ayudar demasiado también puede convertirse en un problema.

Tu misión es volverlos independientes

Cuando alguien entra a tu equipo necesita acompañamiento. Hay habilidades que debe aprender: usar el producto, vender, invitar, presentar, dar seguimiento, asistir a eventos y comprender el sistema.

Al principio es perfectamente normal hacer cosas con esa persona. Lo peligroso es hacerlas permanentemente por ella.

Si después de meses todavía necesita que estés presente para cada llamada, cada presentación y cada decisión, no desarrollaste un líder. Desarrollaste adicción a ti.

El objetivo del patrocinio no debería ser convertirte en indispensable. Debería ser dejar de ser necesario para las tareas básicas lo antes posible.

Define expectativas desde el principio

Una de las mejores maneras de evitar dependencia es explicar claramente cómo funcionará la relación.

Qué puede esperar de ti. Qué necesitas que haga por su cuenta. Qué entrenamientos debe completar. Qué actividades son responsabilidad suya. Y, sobre todo, cuándo debe dejar de pedir permiso.

Acompañar no significa cargar. Tu socio es dueño de su negocio y, eventualmente, necesita comportarse como tal.

Apoya la ambición, no el drama

Tu tiempo de liderazgo es limitado. Utilízalo donde produzca crecimiento.

Ayuda a quien quiere aprender, trabaja y está intentando resolver problemas. Escucha cuando exista una dificultad real. Acompaña momentos importantes.

Pero ten cuidado de convertirte en terapeuta permanente de personas que utilizan cada conversación para explicar por qué no hicieron nada.

El apoyo debe acercar a la acción. No reemplazarla.

La presión del grupo también educa

Una buena cultura ayuda muchísimo. Cuando las personas comparten objetivos, reportan actividad, celebran avances y ven a otros cumplir sus compromisos, aparece una presión social positiva.

Nadie quiere ser siempre quien llega sin haber hecho el trabajo. Eso permite que el líder deje de perseguir individualmente a cada distribuidor. El grupo comienza a enseñar cuál es el estándar.

Por supuesto, habrá excepciones. Alguien atravesará una crisis real y necesitará más apoyo. Liderar también exige humanidad. Pero una excepción no debe convertirse en el sistema.

Cierre

Durante mucho tiempo pensamos que un gran patrocinador era quien estaba disponible para todo. Yo lo definiría de otra manera.

Un gran patrocinador está disponible para enseñar a su gente a funcionar sin él. Porque el objetivo final no es crear un equipo que dependa de tu energía. Es crear líderes capaces de producir energía propia.

Tal vez por eso algunos de aquellos downlines abandonados terminamos desarrollándonos. No porque nos abandonaran. Sino porque, al no tener otra opción, aprendimos la clave número uno del liderazgo empresarial:

Nuestro negocio es nuestro. Punto.

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*Este artículo forma parte de un proyecto editorial independiente dedicado a ofrecer un análisis informativo y educativo sobre el marketing multinivel.

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El Precio Emocional De Construir Una Red

Jaime Lokier

Hace poco publiqué un carrusel en mis redes inspirado en Intensamente 2. La idea era jugar con las emociones que vivimos quienes hacemos network marketing. Pensé que sería un contenido simpático. Terminó rompiendo, por mucho, los récords de mis cuentas.

Eso me confirmó algo: hablamos muchísimo de estrategias, rangos, bonos y duplicación, pero muy poco de lo que este negocio nos hace sentir.

Cuando entré al network marketing, hace diecisiete años, me dijeron que era un negocio muy barato. Y tenían razón… a medias. Comparado con abrir un restaurante, una tienda o una franquicia, comenzar requería poco dinero y unas cuantas horas a la semana.

Lo que casi nadie mencionaba era el costo emocional.

El negocio también se paga con emociones

Construir una red significa exponerte al rechazo de amigos y familiares, trabajar cuando nadie te obliga, seguir adelante sin resultados inmediatos y aceptar que algunas personas prometedoras desaparecerán sin explicación.

Por eso tantos abandonan. No necesariamente porque la oportunidad sea mala, sino porque nunca aprendieron a administrar lo que sienten mientras la construyen.

La frustración llega cuando el crecimiento tarda más de lo esperado. El miedo aparece antes de una llamada importante. La tristeza llega cuando alguien en quien invertiste meses decide irse. Y la alegría, por supuesto, aparece cuando una persona consigue un resultado que antes parecía imposible.

El problema no es sentir todo eso. El problema es creer que un buen networker debería sentirse motivado todo el tiempo.

Madurez emocional antes que motivación permanente

Daniel Goleman popularizó la importancia de la inteligencia emocional: reconocer lo que sentimos, entenderlo y aprender a manejarlo.

Eso es mucho más útil que intentar eliminar las emociones incómodas.

Un líder no necesita dejar de sentir miedo. Necesita evitar que el miedo tome las decisiones por él. Tampoco necesita impedir la frustración, sino aprender a continuar aun cuando los resultados no lleguen al ritmo que esperaba.

También conviene revisar nuestras expectativas. Si alguien entra creyendo que en pocas semanas será rico, cualquier avance normal parecerá un fracaso. Si entiende desde el principio que está desarrollando habilidades, clientes, liderazgo y una organización, podrá interpretar mejor los tropiezos.

Muchas decepciones no nacen de malos resultados, sino de expectativas absurdas.

Los sueños también necesitan permiso para crecer

Recuerdo uno de mis primeros ejercicios de desarrollo personal. En un pizarrón escribí cosas que deseaba conseguir. Algunas me parecían tan grandes que casi me daba vergüenza ponerlas.

Con el tiempo varias ocurrieron.

Lo importante no fue el pizarrón. Fue obligarme a imaginar una vida diferente antes de saber exactamente cómo construirla.

Un sueño demasiado pequeño rara vez genera suficiente energía para atravesar las partes difíciles del negocio. Pero un sueño enorme, sin trabajo ni realidad, se convierte en fantasía.

Necesitamos las dos cosas: una visión que emocione y hábitos que la sostengan.

No le tengas miedo a sentir

Network marketing no es solamente un modelo comercial. Para quien realmente lo construye, también termina siendo una escuela emocional.

Te obliga a escuchar “no”. A tener conversaciones incómodas. A levantarte después de una mala semana. A confiar en otras personas. A celebrar éxitos que no son tuyos. Y, eventualmente, a descubrir cuánto control tienen tus emociones sobre tus decisiones.

Así que no intentes construir una organización donde todos estén felices permanentemente.

Construye una donde las personas aprendan a avanzar cuando están felices, tristes, enojadas, asustadas o frustradas.

Cierre

La verdadera fortaleza no consiste en sentir solamente emociones agradables.

Consiste en que ninguna de ellas decida por ti.

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