
En los últimos años vimos algo que para muchos networkers parecía imposible: compañías enormes decidieron abandonar el modelo multinivel. Nombres que habían aparecido entre los gigantes de la industria cambiaron de rumbo y dejaron a miles de distribuidores preguntándose qué había pasado.
Cada vez que ocurre, nuestros detractores celebran y anuncian nuevamente la muerte del network marketing.
Yo no creo que ésa sea la conclusión correcta.
Pero tampoco creo que debamos mirar hacia otro lado.
Cuando una empresa modifica su modelo pueden existir decenas de razones: finanzas, regulación, estrategia, propietarios, presión del mercado o decisiones corporativas que un distribuidor jamás conocerá por completo.
El error es creer que, porque una compañía ha sido sólida durante años, necesariamente seguirá tomando las mismas decisiones para siempre.
Yo soy networker. Amo este modelo y he construido buena parte de mi vida alrededor de él. Precisamente por eso prefiero mirarlo con madurez.
Una empresa puede cambiar. Un plan de compensación puede modificarse. Un producto puede desaparecer. Incluso una industria entera puede transformarse con la regulación, la tecnología o nuevas formas de consumo.
Entonces la pregunta importante no es: “¿Cómo garantizo que nunca pase nada?” Eso es imposible.
La pregunta es: ¿qué parte de mi futuro sí puedo fortalecer yo?
Tu mayor activo no debería ser únicamente la posición que ocupas en un árbol genealógico.
Deberían ser tus habilidades.
Aprender a vender, prospectar, comunicar, liderar, crear comunidad, desarrollar personas y adaptarte al cambio te vuelve mucho menos vulnerable.
También importa tu reputación. Un líder que durante años actúa con integridad, cuida a su gente y construye relaciones verdaderas conserva algo valioso incluso cuando cambia el logotipo de la empresa detrás de él.
Y, por supuesto, necesitas criterio financiero. El network marketing puede producir ingresos extraordinarios, pero convertir cualquier fuente de ingresos en una excusa para no ahorrar, no invertir o no construir patrimonio es peligroso.
Libertad no significa ganar mucho este mes. Significa aumentar tu capacidad de elegir durante muchos años.
Ahora bien, tampoco quiero que leas esto y empieces a mirar a tu compañía con paranoia. Eso destruye organizaciones.
Hay networkers que, ante cada rumor, comienzan a buscar el siguiente barco. Saltan antes de que exista un problema y terminan convirtiendo la inestabilidad que temían en una profecía autocumplida.
Si estás en una buena empresa, con producto real, liderazgo serio y condiciones que te permiten construir, construye. Hazlo con todo.
Pero no confundas compromiso con ingenuidad.
Puedes amar tu compañía y, al mismo tiempo, desarrollar habilidades que sean tuyas. Puedes trabajar por un rango y también construir patrimonio fuera del negocio. Puedes confiar en la dirección corporativa sin entregarles la responsabilidad total de tu futuro.
No sabemos qué empresas dominarán la industria dentro de diez años. Tampoco sabemos cómo cambiarán la Inteligencia Artificial, las regulaciones o los hábitos de compra.
Y está bien.
Los grandes líderes nunca necesitaron adivinar perfectamente el futuro. Necesitaron estar preparados para responder cuando llegara.
Así que construye tu organización. Cuida tu empresa. Defiende aquello en lo que crees.
Pero recuerda algo: tu compañía es el vehículo.
El verdadero activo eres tú.
*Este artículo forma parte de un proyecto editorial independiente dedicado a ofrecer un análisis informativo y educativo sobre el marketing multinivel.